LA TORRE DE TEOLOYUCAN, era un pozo y no lo sabias
La torre de Teoloyucan: antes era un pozo… y casi nadie lo recuerda Un lugar que daba agua, pero también juntaba al pueblo. Hasta que cambió de forma… y de historia. Porque ese pozo no era “un agujero con agua”. Era un punto de encuentro. Ahí venía la banda con cubetas, a cualquier hora. Ahí se hacía fila. Ahí se aprendía a esperar. Y mientras el agua caía, también caían las noticias: el chisme, el compa, la bronca del día, el “¿ya supiste?” que se quedaba flotando en el aire. Ese pozo daba agua… y sin querer, juntaba al pueblo. Había un ritmo que todavía se siente si lo piensas tantito: el metal de las cubetas, los pasos sobre la tierra, el saludo de siempre, la mirada que reconoce. Un lugar humilde que, sin pedir permiso, terminaba siendo centro. Hasta que un día lo cerraron. Dicen que el agua se filtraba. Que ya no era seguro. Que con el tiempo las cosas se gastan, se agrietan… y se vuelven ri...